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INTENSIDAD, DRAMATISMO O EXAGERACIÓN

Lima, Perú / KRONOS365 / 15-11-2018.- El especialista en psicología, Leonardo Galiano, de la Clínica de Salud Mental Mutuamente nos comenta que por drama entendemos a la exageración de una reacción que no corresponde necesariamente al estímulo del momento. Se complejiza intensamente lo que uno experimenta y se vive como algo trágico, angustiante y pesimista. 

La personalidad límite se caracteriza por ser dramática e intensa, siendo una manera de ser extrema. Es extremista en su forma de pensar, sentir y actuar. Esta dicotomía no sólo se observa en sus comportamientos y posturas cognitivas, sino también en la afectividad. Es por eso que la inestabilidad emocional es otra de las características de esta forma de ser.

Otra cuestión, que es de vital importancia, es el vacío existencial. La falta de mí mismo, no experimentarme completo, sentir que algo me falta, es una Implicancia de cómo nos relacionamos con nosotros mismos, cómo asumimos nuestras carencias y entrever la posibilidad de sostener nuestra ausencia de sentido. Una de las estrategias más comunes ante la falta, es la compensación; intentar llenar este vacío con lo que sea, y con quién sea, ya que una compensación psicológica es la dependencia afectiva, que consta de llenar el vacío con otra persona, convirtiéndola en nuestro mundo. Es pasar de “mi nada” a “mi todo”, que no es más que aferrarse al otro para no sentir la carencia propia. Así, la vida absurda recién cobra sentido solamente con el otro, pero cuando uno se apega de manera patológica, resulta que le es imposible estar sin el otro, ya que al estar sólo con uno mismo quiere escapar y buscar a alguien, ya que esa compañía de sí se convierte en angustia y desesperación, relacionado a un sentimiento de abandono y soledad. El peligro es que cuando la relación de pareja termina, la persona pierde “su todo” para quedarse nuevamente en “su nada”. Para no afrontar nuevamente nuestras carencias, vuelve a buscar rápidamente a alguien que tape sus agujeros afectivos y existenciales.

Finalmente, son personas que, por su misma inestabilidad y dramatismo, conforman relaciones tóxicas e intensas, que refuerzan su minusvalía emocional y la percepción pesimista de sí mismos y de la vida, que se experimenta como un absurdo caos. Cuando uno sufre por su manera de ser, entonces es pertinente mejorar la relación con uno mismo. Cuando surge ese deseo, puede instalarse el compromiso de emprender un proceso psicoterapéutico y poder madurar como personas, porque finalmente, el lograr hacernos responsables de nuestros sentimientos, pensamientos, acciones, propósitos, emociones, intenciones y relaciones interpersonales, es poder sentirnos cómodos en compañía de nosotros mismos. Nunca podremos escaparnos de nosotros mismos. Siempre estamos con nosotros hasta nuestro último suspiro. Entonces, lo menos que podríamos a hacer en esta transición, es aprender a llevarnos bien con nosotros mismos.

KRONODATO
El drama nunca es positivo, sino que convierte la trama en algo intolerable. En ese sentido, no es una instancia que nos brinde salud, bienestar y desarrollo, sino más bien nos intoxica, desnutre y encierra en nosotros mismos.

Foto: difusión




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