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DON CAMILO: PISCO DE CORAZÓN SURCANO PRODUCIDO EN ROMANÍ - PACARÁN - CAÑETE

Lima, Perú / KRONOS365 / 31-08-2017.- Es casi seguro que no importa el tamaño de cada empresa que produce vinos y piscos en nuestro país, todas; pequeñas, medianas o grandes coinciden en dos cosas: 1) desarrollan una identificación clara y plena con la tierra que los cobija, y 2) aspiran a exportar. Se trata de un sueño compartido por emprendedores y empresarios del sector vitivinícola que, cada día, nos enorgullece más y muestra ante el mundo como un país privilegiado para producir los más variados espirituosos.


Medalleros. Los piscos de "Don Camilo" han obtenido distintas medallas regionales y nacionales, en honor a su calidad.

Este es el caso de la Bodega Don Camilo, de Viña Familia Urbina S.A.C., una empresa familiar ubicada en Romani (exactamente en el km 52.5 de la Carretera Cañete – Yauyos), un anexo del distrito de Pacarán, Cañete; situado a 15 minutos de Lunahuaná y tres horas al sur de Lima; que, totalmente alejado del estrés y por estos días (agosto), también del frio de la ciudad disfruta de un clima soleado que se refresca y riega con el agua del rio Cañete. Es el tiempo de la poda (proceso de recortar con cuidado y correctamente, la planta para incrementar el rendimiento del fruto) y junto con los cogollos nacientes de las vides para la nueva cosecha (2018), el clima cálido y el incandescente sol del lugar; nos reciben don Camilo Urbina y Jenny Tavera; quienes han encontrado en el fértil valle de Cañete un fruto especial y emblemático para la Bodega: La uva uvina.

LA HISTORIA DE “DON CAMILO”
“Los Urbina somos de Surco (Lima), un lugar que otrora tenía tierras dedicadas a la agricultura y en especial de la uva. Y mi padre, Camilo Urbina Méndez, nacido en 1914, cultivaba las uvas en un pequeño fundo de la familia. Pero luego, con el crecimiento de la capital, se tuvo que vender el terreno y dejamos de producir en el campo. Pero su idea de volver a respirar junto con los viñedos y hacer su propios vinos y piscos siempre rondó por su mente e inculcó eso en mis hijos”.


Satisfacción. Don Carlos Urbina se siente feliz de haber concretado el sueño de su padre y de forjar una empresa familiar con mística por el pisco.

Y el sueño de volver al campo siempre se mantuvo en la familia surcana que vio, durante tres generaciones; el esplendor, el ocaso y la casi desaparición de los viñedos de Surco, de Surco pueblo o viejo, de las vendimias, de los vinos y piscos surcanos, de la huatia y los tamales surcanos y de los días en que los vecinos se conocían “entre todos”. “Entonces, en el año 2000, mis hijos vieron un anuncio ‘Se vende terreno en Romani – Pacarán; preguntar por Lucho Candela’. Ese fue el inicio. Compramos esta parcela (donde se ubica la bodega y la hostería) y luego otra y, poco a poco, hicimos realidad el anhelo de mi papá”, expresa con emoción Carlos Felipe Urbina, fundador de Bodega Don camilo.

“Cuando se tuvo que elegir un nombre para la bodega no hubieron dudas: ‘Don Camilo’ fue una elección natural que además de incorporar el sueño del abuelo, nos dio la filosofía ideal: hacer piscos y vinos de alta calidad; sin olvidar la esencia artesanal y ancestral de los espirituosos”, agrega Jenny Tavera, gerente comercial de Bodega Don Camilo.


"Codo a codo". Jenny Tavera y Carlos Urbina (suegro y nuera, convertida en hija) trabajan coordinadamente para que la empresa familiar y sus productos obtengan reconocimiento.

“La risa de mi padre era resonante y transmitía alegría inmediata a todo su entorno; así que, luego del nombre, elegimos una imagen representativa de él para nuestra empresa: don Camilo riendo a carcajadas. Entonces nos trasladamos de Surco a Romani – Pacarán y empezamos. Como todo, el inicio no fue fácil, nuestros primeros piscos y vinos los producimos en alambiques que alquilábamos y aprendimos cómo mejorar sobre la marcha”, explica Carlos Felipe Urbina.

TRADICIÓN E INNOVACIÓN
“Claro que queremos crecer, pero estamos obligados, por filosofía y ética familiar, a trabajar de la misma manera en que hemos empezado. Por ejemplo ahora que hemos crecido, mantener la calidad, significa invertir en un nuevo alambique (muy probablemente, importarlo de Portugal) para garantizar un proceso verdaderamente artesanal. Esto se complemente con nuestra inversión en la planta de purificación de agua; insumo básico para nuestros productos”, refiere Jenny Tavera. “Solo así hemos podido garantizar piscos y vinos de alta calidad. Pues usamos agua desionizada para lavar la uva, antes de molerla en la garola (moledora de uvas) y agua realmente pura: sin olor, sabor o minerales que influyan negativamente en el sabor, textura y color de lo que producimos”, agrega Carlos Felipe Urbina.


El inicio. Luego de la poda; las vides se preparan, bajo el sol del valle de Romaní - Pacarán, para entregar sus mejores frutos en la próxima cosecha (2018).

PRECIO JUSTO
Sin embargo, en el Perú, aunque todo decimos estar orgullosos de lo que podemos producir y aceptamos el hecho de que el pisco es nuestro espirituoso de bandera; lo cierto es que aún no tenemos una cultura extendida que logre diferenciar cada producto vitivinícola y pagar lo justo y el incremento de la competencia desleal (entiéndase adulteración de licores) y la industrialización del sector contribuye a eso. “En nuestro caso, un precio promedio justo por botella de vino de 750 ml es de 20 soles –explica Tavera– y, en el caso del pisco, es de 30 soles por botella de 500 ml. Lo que el consumidor nacional debe entender es que para los productores artesanales –como nosotros– el precio justo genera un círculo virtuoso que garantiza buena calidad y provee de pagos justos al personal involucrado en el proceso de producción: trabajadores de campo (desde la poda hasta la cosecha), personal de manufactura del vino y pisco (molienda, destilación, maduración y envasado); especialistas enólogos; distribución e inversión”.


Sirvase con confianza. Hecho el pisco, Juan Carlos Corcuera, barman de Bodega Don Camilo prepara los tragos, como este chilcano de naranja y capulí (aguaymanto).

EXPORTACIÓN
La empresa empezó a exportar pequeñas cantidades de pisco, en 2015, a España; específicamente, a Madrid. “Lo primero que nos pidieron fue pisco Quebranta y Acholado; sin embargo, ante nuestra insistencia, también importaron pisco de uvina y cuando realizaron la cata, fue esta última la que tuvo mayor aceptación; tanto, que hoy el 70% de lo que enviamos para allá es uvina; que se consume en restaurantes y discotecas en los que nuestro distribuidor trabaja. Y, el año pasado, iniciamos la exportación Ecuador; con un distribuidor que nos ha colocado en la cadena de Supermercados Supermaxi y en Quito, que es nuestro mercado principal, se gusta mucho del pisco Quebranta y el macerado de maracuyá”, explica Jenny Tavera.


Variedad. La Bodega Don Camilo tiene en cartera 40 variedades de macerados, de las cuales dos: Maracuyá y níspero, ya se comercializan embotelladas.

FILOSOFÍA DE CALIDAD
Mientras disfrutamos del sol de Romani – Pacarán  y un suculento almuerzo; cuyo plato principal consta de un chupe de camarones de rio; acompañado de una cata variada de “shoots” de pisco y distintos tipo de chilcanos de la Bodega Don Camilo; William Urbina, gerente general de la empresa y miembro del Comité del pisco en Asociación de Exportadores (ADEX), se nos une –vía teleconferencia (desde Moquegua, donde la bodega participa de un concurso nacional)– y nos aclara un punto interesante. “Los productores de pisco artesanal son un bastión importante en la idea de llevar al mundo el pisco peruano; pues nuestro espirituoso nacional compite con los otros destilados: vodka, tequila y ron; y el común denominador de todos ellos es que se llegan a producir en amplios volúmenes. Pero; en contraposición, nuestra geografía no nos permite producir uva para generar producción industrial de pisco o vino. No nos sobra la uva. Y, lo que tenemos que hacer –y de hecho hacemos– es lo más inteligente, competir con la calidad de nuestro pisco; que es el único destilado en el mundo que proviene de una fruta: la vid; y esa es nuestra ventaja competitiva”, señala.

LA VENTA DIRECTA COMO NEGOCIO
Como toda empresa –que finalmente es un negocio– la familia Urbina tuvo que pensar en una forma creativa de generar mejores ingresos y logró hacerlo al abrir su primer Resto – Bar “Don Camilo”, ubicado en calle Coronel Francisco Bolognesi N° 122, Surco;  que dio pie al segundo, ubicado en el centro comercial MINKA del Callao; y también con su participación (ya reiterada) en Mistura y distintas ferias y eventos que le permiten mantener un modelo exitoso de negocio. “Estamos complacidos de haber conquistado un espacio ‘cervecero’ como el MINKA del Callao y haber logrado atraer a los jóvenes al consumo del pisco y vino y nuestra meta, ahora, es expandirnos a Lima Norte y seguir trabajando para nuestros piscos y vinos; y me refiero a todos los productores artesanales de nuestro país y, en especial los provenientes de la Asociación de Productores Vitivinícolas de Cañete (APROVIC), concluye Jenny Tavera.


Expansión. El Resto - Bar Don Camilo del MINKA es el segundo local de venta directa de la empresa que afirma el interés de la bodega por seguir creciendo con su modelo de negocios.

EPÍLOGO
La tarde cae en Romaní – Pacarán y es hora de dejar esta fértil y amable tierra (“volver a la realidad” le dicen); claro, luego de recorrer los senderos de camino a las parcelas de los viñedos y disfrutar del aire límpido y calmo del campo, de probar los nísperos maduros “en mata” (planta) y disfrutar del aroma del maíz morado, las lúcumas y las paltas. Es hora de regresar y escribir sobre esta visita y así lo hago –mientras disfruto de los recuerdos de este corto viaje acompañado de un buen “shoot” de pisco de uvina de Bodega Don Camilo–.


Memorable. el Chupe de camarones de Romaní - Pacarán se puede disfrutar si visita la Hostería Cabañas Don Camilo, negocio anexo de alojamiento turístico y de descanzo con atención personalizada de la familia Urbina. 

Vea las fotos del VIAJE A BODEGA DON CAMILO aquí.

Foto: Elvis Florentini Castañeda




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