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SOSTENIBILIDAD DEL AGUA, LA POLÍTICA CLAVE PARA EL SECTOR MINERO

Lima, Perú / KRONOS365 / 01-10-2017.- Las expectativas son optimistas para la minería. Y es que con la apertura o ampliación de más proyectos y del alza de precios de metales como el cobre y zinc, se espera que este año 2017 la producción minera se incremente en +8% por encima del 2016, alcanzando así cerca de 13 millones de toneladas de minerales en general.

Para cumplir esta meta el sector minero debe usar miles de millones de litros de agua, considerando que solo para la producción de una tonelada de cobre se requiere un promedio de 39 mil litros de este recurso y de 13 mil litros para producir una onza de oro.  Tal demanda puede ser conflictiva en un país como Perú, cuya disponibilidad hídrica se ve amenazada por un anunciado estrés hídrico perenne de cara al 2025.

Considerando que el agua es cada vez más vital y que los principales conflictos socioambientales tienen su génesis en este recurso, conviene considerar nuevas fuentes hídricas para abastecer al sector minero. Y es que si bien, la minería solo emplea el 2% del agua disponible en el país, mientras que el agro usa el 80%, la relación agua-minería genera muchas resistencias.

Por ello, el impulso a la gestión del agua en este sector y a la generación de nuevas fuentes de abastecimiento, como la desalación y la reutilización del agua son propuestas que el Poder Ejecutivo debería retomar y que el sector privado debe introducir como línea transversal de trabajo.

En Perú, ya se han planteado iniciativas orientadas a introducir el uso de plantas desaladoras para el sector minero; sin embargo, no prosperaron. Afortunadamente, la actual gestión ha propuesto un primer abordaje concreto del tema, expresado a través del proyecto de Ley 1721/2017-PE, el cual propone a la desalación como tecnología complementaria a emplearse para el tratamiento de agua. Aunque no está dirigido a la minería, es un primer paso para generar nuevas fuentes de abastecimiento de recursos hídricos.

Aquí es donde la minería se convierte en palanca de iniciativas sostenibles en torno al agua. Y esto se refleja en el desarrollo de proyectos propios de reutilización hídrica y plantas desaladoras. Actualmente, hay mineras que reciclan más del 90% del agua que usan (Ancash) y otras que operan totalmente con agua desalinizada (Moquegua). Asimismo, también hay un incremento de la inversión de las mineras en la gestión del agua, lo que a la fecha asciende al 10% según José López del Grupo de Diálogo en Minería.

Otro actor clave para la sostenibilidad de este recurso es el sector de compañías generadoras de tecnologías y proyectos del agua. Ahora el reto para estas empresas ya no es solo crear desaladoras o plantas de tratamiento de aguas sino impulsar tecnologías más eficientes para el reciclaje de agua. Ya hay ejemplos en Perú, como el de la depuradora de aguas residuales La Escalerilla (Arequipa), capaz de convertir los desechos sólidos en abono. Un proyecto similar para el sector minero lo ayudaría a establecer un vínculo más cercano y duradero con las comunidades que los rodean.

La tecnología que se aplica en estas plantas de desalación está en continuo avance, lo que permite producir agua desalinizada con una cada vez menor utilización de recursos energéticos. Si a esto se le añade la capacidad de combinar la desalación con el empleo de energías renovables, se obtiene una nueva fuente, prácticamente ilimitada, de suministro de agua de una manera sostenible.

El actual es un momento clave para que el sector minero y los actores que formamos parte de la gestión del agua, ya sea el sector público y privado, reinventemos e impulsemos nuestros roles orientándonos hacia la sostenibilidad del recurso más relevante. Ya no solo es parte de una tendencia mundial, sino parte de una mirada local, centrada en el cuidado de los recursos naturales y la sostenibilidad del agua. Hace bien Perú en subirse a esta ola.

Foto: difusión




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